Turismo ante paramilitares y guerrilla

Colombia está viviendo unas semanas muy agitadas tras el problema de la incursión en territorio ecuatoriano para detener a líderes de la guerrilla y, en estos días, la extradición de los 14 principales jefes paramilitares a Estados Unidos para que sean juzgados. Está claro que la guerra abierta entre estos dos grupos y los militares ha sido siempre el eterno problema de Colombia, y su turismo no ha permanecido ajeno. Sin embargo, parece ser que las acciones del Gobierno van encaminadas a limpiar la imagen del país y a intentar acabar con las manipulaciones y el miedo que instauran estos grupos en ciertas zonas.

A principios de año, cuando las FARC amenazaron con volver a atentar contra turistas, Uribe decidió tomar medidas para evitar que el turismo se viera afectado, y parece que ahora empieza a dar efecto. Sólo esperemos que la ayuda diplomática internacional, venga del signo que venga y del régimen que venga, unido a las acciones que se realicen dentro del mismo territorio nacional, contribuyan a que los turistas se sientan en Colombia libres y cómodos, tal como los habitantes del país se comportan con ellos: de forma excelente.

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